EL PROBLEMA DE LA LIBERTAD

 


La libertad es captable en la misma acción libre y no en algo exterior a ella, que implica que su determinación adecuada se da en una praxis y no en la reflexión sobre ella y mucho menos en el discurso.

La crítica del Juicio, sobre el significado real y efectivo de la libertad en la praxis concreta, es decir, en ese ámbito de la cotidianeidad y de la experiencia, que para Kant puede ser gradualmente cognoscible mediante el conocimiento científico, trata de abordar el problema de las relaciones teoría y práctica, ciencia e ideología, conocimiento y libertad.

Una indicación sobre que hoy se podría llamar problemático de la libertad es el escepticismo frente a un discurso absoluto, no mediado, sobre Ia libertad, la autonomía de la persona, lo categórico de los derechos humanos fundamentales, que es totalmente legítimo, si se tiene en cuenta la función encubridora de tales aclamaciones. Solo que tal escepticismo puede terminar en desterrar la libertad, porque no se somete a la legalidad de lo empíricamente comprobable.

Kant dice que, en la naturaleza, es donde se debe buscar la relación y orden de los sucesos del mundo". Se trata de una naturaleza entendida como totalidad sistemática de todos los fenómenos de la experiencia posible. Naturaleza en este sentido no son sólo los fenómenos de las así llamadas ciencias naturales; naturaleza son los fenómenos sociales describibles, predecibles y controlables dentro de estructuras funcionales; naturaleza son los fenómenos de conducta regulables por mecanismos causales; naturaleza son los procesos políticos manejables en el interior de una ingeniería social gradual. Esta naturaleza ofrece la posibilidad de establecer relaciones ordenadas: aquellas captadas en la observación de los datos y que pueden ser ulteriormente explicadas mediante la proposición de hipótesis causales de la forma: si A entonces B; hipótesis susceptible de contrastación y verificación o falsación para llegar a la formulación de leyes.



Es obvio que en este universo ordenado causalmente no tiene sentido hablar de libertad. "La libertad (independencia) respecto de las leyes de la naturaleza, nos libera sin duda de la coerción, pero también de la guía de todas las reglas". En este universo, Ia libertad seria como el deus ex machina que rompería la regularidad ordenada según causas y efectos. Sería un quedar libres de Ia naturaleza, pero al precio de un salirnos de ella, perdiendo con esto toda posibilidad de orientación en ella.

Kant quiere fundamentar desde su idea de libertad una libertad que no sea determinada por algo empírico, sensible, exterior a ella; ni siquiera por más propio al sujeto, la felicidad personal. Si la libertad es libertad, su determinación debe venir desde ella misma, de suerte que la acción libre sea objeto de la responsabilidad ética de una voluntad autónoma.

Una acción que no fuera libre no podría juzgarse desde la responsabilidad ética, puesto que la libertad es la ratio essendi, razón de ser, de la ética, mientras esta es la ratio cognoscendi, principio de conocimiento de la libertad.

Dado que la voluntad es la facultad de obrar por ideas, es decir, por fines, Kant cree poder encontrar una idea tan independiente de lo empírico y un fin tan libre de lo puramente subjetivo-individual, que propuesto a la voluntad, fundamente, como principio de discernimiento y a la vez provoque, como principio de ejecución, la acción libre. Esta idea y este fin serian el principio de la libertad, en cuanto se habría logrado una determinaci6n desde ella misma y no desde fuera. Un tal principio lo encuentra Kant en el imperativo categórico: "obra solo según aquella máxima de la que al mismo tiempo puedas querer que se convierta en norma universal".


El problema de la libertad- visión crítica

Concluiremos, por tanto, que somos libres y vivimos inmersos en una "causalidad casual"


La existencia del libre albedrío es uno de los problemas filosóficos recurrentes de la historia del pensamiento. Aceptar o no la existencia de nuestra libertad de decisión es adentrarnos en un territorio en el que religión y ciencia adoptan posiciones increíblemente similares. La tesis del universo determinista plantea que todos los aconteceres están predeterminados; todos son consecuencia de acontecimientos anteriores y causa de otros posteriores, nada ocurre al azar y todo se somete al imperio de la causalidad. Al ser nuestras acciones también aconteceres, el discurso determinista concluye que, pese a que tenemos la impresión de escoger libremente, en realidad nuestra libertad es falsa e inexistente.

En el determinismo religioso, una inteligencia superior de la que todo emana tiene escrito el guion de cuanto sucede. En el determinismo científico, todos los acontecimientos obedecen a leyes universales y pueden, por tanto, ser predichos si se conocen con precisión los hechos y esas leyes de la naturaleza. En realidad, visto desde un punto de vista histórico, el determinismo científico lo único que hace es sustituir los mandatos de un dios omnipotente por las leyes científicas, falsamente calificadas de "universales".

El problema de este planteamiento reside en la imposibilidad de conocer, con certeza absoluta de veracidad, todas esas supuestas leyes universales. Como hemos analizado aquí en otro momento, el deseo de la ciencia por poseer el único conocimiento verdadero es sólo eso, deseo o ilusión. Aun cuando tengamos la sensación de conocer plenamente esas leyes, siempre podrán, como sostenía Popper, ser falsadas racionalmente. El mismo Popper advertía de la necesidad de diferenciar entre las teorías científicas y la realidad. La mecánica de Newton, por ejemplo, es un sistema determinista, pues sus ecuaciones pretenden describir la realidad y sus consecuencias inmediatas; sin embargo, de ahí no puede concluirse que esa realidad sea determinista, tan solo lo es su descripción matemática. La evolución científica posterior, especialmente la Teoría de la Relatividad y la mecánica cuántica, sugieren en cambio un mundo indeterminado, donde prima la casualidad. Concluiremos, por tanto, que somos libres y vivimos inmersos en una "causalidad casual".

Fuentes:

Andrés García Ibáñez, El problema de la libertad. Diario de Almería: https://www.diariodealmeria.es/opinion/articulos/problema-libertad_0_1193580883.html

Guillermo Hoyos Vásquez, El Problema de la Libertad Humana en Kant:  file:///C:/Users/Lenovo/Documents/Downloads/29128-Texto%20del%20art%C3%ADculo-104633-1-10-20120428.pdf

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