La acción moral
En el lenguaje cotidiano
empleamos la palabra acción de un modo amplio, refiriéndonos a algún tipo de
acto o suceso. Así, hablamos de la acción erosiva del viento, la
acción de los lubricantes en el motor, la acción educativa del profesor…
Sin embargo, a partir de ahora vamos a usar el término acción de un modo más específico
y técnico, limitándonos a un tipo de actos: las operaciones conscientes y
voluntarias de un agente.
Suele entenderse
por agente aquella persona, animal o cosa que lleva a cabo la acción
expresada por el verbo. Así, cuando decimos el viento erosiona las
montañas, los lubricantes protegen el motor o el profesor educa
a sus alumnos, estamos considerando como agentes al viento, a los lubricantes y
al profesor. Sin embargo, erosionar y proteger no son acciones, pues ni el
viento ni los lubricantes se proponen hacer lo que hacen ni se dan cuenta de
que lo hacen, es decir, no actúan como agentes conscientes y voluntarios. El
profesor, en cambio, si lo hace. Consideramos acciones escribir una carta, jugar
al baloncesto, estudiar para un examen, fregar los platos... pues son
actos conscientes y voluntarios, mientras que no son
acciones la caída de una hoja de un árbol, la subida de la marea, la
puesta de sol, que no tienen ese carácter.
En este apartado
supondremos que, en la naturaleza, el único agente consciente y voluntario es
el ser humano y que, por ello, la acción es una característica
específica suya. No obstante, no todo lo que hace una persona es una acción.
Por ejemplo, roncar, hacer la digestión, parpadear... son cosas
que hacemos las personas de manera refleja, sin proponérnoslas ni controlarlas,
por lo que no las consideramos acciones.
La acción es, por tanto,
la actividad de un agente consiente y voluntario, y que las acciones se limitan
a ciertas operaciones que llevan a cabo las personas. Sin embargo, hay una
serie de actividades que no llevan a cabo las personas, pero que resulta
difícil descartar como acciones, como por ejemplo una computadora jugando
al ajedrez o bien un primate lavando su comida. Esta claro que no
podemos negar de forma tajante que sean acciones conscientes y voluntarias.
¿Qué es lo específico de la acción humana? Comportamiento animal: todo
animal está condicionados por su dotación genética, por lo que al actuar, no lo
hacen de forma espontánea y libre sino que se limita a ejecutar un programa
genético. Aunque muchos animales son capaces de producir conductas espontáneas
y de aprender de otros, muchos de sus actos son automáticos Comportamiento
de una computadora: su conducta se encuentra definida por un programa
informático que determina sus respuestas y aquello que es capaz de hacer
Por muy complejas que sean las operaciones que pueda desempeñar, seguirán
siendo predeterminadas y automáticas, y no el resultado de la reflexión y
la elección libre. Comportamiento humano: en el ser humano la
determinación instintiva es mucho menor que en el resto de animales, y su
conducta es espontánea y no la repetición de una pauta heredada. Lo
específico de su comportamiento es la posibilidad de elegir entre hacer esto o
lo otro, o incluso, no hacer nada. Sólo un ser que escoge y decide lo que hace,
sólo un ser humano, puede considerarse como un agente voluntario.
LA ESPECIFICIDAD DE LA
ACCION HUMANA
Acabamos de decir que
toda acción es propia de un agente consciente y voluntario, es decir, de
una persona. Sin embargo, muchos de los sucesos que consideramos
acciones no están producidos por una persona (casarse, bailar un
tango...), sino por varias. ¿Se trata en este caso de acciones? ¿Cuál es
el agente de estas actividades? Para aclarar estos interrogantes es
necesario distinguir entre acción individual y acción colectiva.
Acción individual:
actividad producida por un agente consciente de forma voluntaria.
Acción colectiva:
actividad que llevan a cabo varios agentes, siempre que lo hagan cooperativamente
y persiguiendo el mismo objetivo. Aunque, estrictamente, no se puede decir
que el grupo sea consciente ni voluntario, los agentes individuales que
lo forman si lo son.
Existe un tipo de acción
que no es estrictamente colectiva, porque la puede efectuar un solo
individuo, pero que de alguna forma necesita a la colectividad para llevarse a
cabo: Acción social: actividad producida por una persona o un grupo
de personas, pero que sólo puede llevarse a cabo y ser entendida en un
marco social, que sólo son concebibles en el seno de una colectividad o
sociedad que da sentido a estas acciones mediante las convenciones,
tradiciones y costumbres que la definen.
A pesar de la importancia
que tienen los demás en nuestras acciones, aquí nos centraremos en la perspectiva de la acción individual: la acción motivada e intencional.
Ya hemos hablado en el bloque anterior de la motivación. El motivo es
la contestación a la pregunta: ¿por qué quiero lo que quiero?, y no se puede
confundir, inmediatamente, con el fin, con el "algo"
querido, con lo que quiero. El motivo es el atractivo que
nos impulsa a que nos decidamos a querer algo, a querer un determinado
fin.
Pero además de todo esto
todavía nos queda hablar acerca de otro de los aspectos que resultan
imprescindibles para comprender la acción humana, el de la intención.
https://www.filosofia.net/materiales/sofiafilia/eec/eec_25.html

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