¡Un mundo nuevo es posible! Y por eso debe de crearse la orden de los caballeros andantes […] de esta orden soy yo […]. Así gritaba el Quijote interpretado por un servidor en el 2005 cuando mi compañero y yo interpretábamos Don Quijote de la Mancha. A partir de este maravilloso encuentro con el caballero andante y su camarada Sancho Panza iniciamos un viaje estupendo por la vida, habitando extraordinarios espacios que nos permitieron un encuentro con nosotros mismo y con nuestra realidad, espacios de reflexión, de comprensión, de respeto, de encuentro con la libertad.
Una libertad que otorga poder en tanto libera de muchas
ataduras de construcciones sociales manipuladas colocándonos en una posición ventajosa
y brindándonos libertad de actuar con clara conciencia de lo bueno y lo malo. Esta
misma libertad que se convierte en grandeza cuando es cobijada de principios
éticos que se traducen en acciones apegada a la moral y las buenas costumbres. Y
así decidimos desde entonces seguir el camino del hacer en función del bien común
poniéndonos a disposición del trabajo social comunitario a través del arte y de
otras áreas y acciones.
Creamos espectáculos de teatro, música, carnaval, programas
formativos en distintas áreas artísticas. Creación y desarrollo de proyectos
con procesos y resultados enriquecedores, maravillosos, integradores. Promoviendo
y fortaleciendo a través de ellos valores y buenas costumbres que impactan
todos los participantes tanto directos como indirectos. ¨Es que cuando las
acciones parten de fundamentos morales no dejan lugar a otra cosa que no sea o
bueno. De esta tenemos la fortuna, siendo participe de estas experiencias tanto
como gestor o como beneficiario de las acciones de otros¨.
Algo extraordinario de estos procesos es su carácter integrador
en las atmosferas de respeto, equidad que se crean. Personas con marcadas diferencias
de edad, cultura, conductas, ideas y otras confluyen en un mismo espacio en el
que se disuelven los contrastes por ser el lugar de encuentro con el ser, con
lo que nos iguala.
Numerables son las actividades, proyectos, grandes eventos
por los que hemos transitado en este proceso, que si no estuviera abrazado por
lo ético, quizás no careciera de éxito, pero la experiencia fuera distinta porque
la búsqueda hubiera sido otra. En este recorrido ha faltado muchos recursos,
sobre todo de carácter económico, pero no ha sido obstáculo para hacer, más
bien pienso que solidifico nuestra postura y visión de la vida social, una conciencia
de actuar ética.
En este momento de la vida, con la acumulación de experiencias,
la madurez alcanzada y con las demás que se siguen agregando podemos establecer
de manera formal e institucional dicho trabajo y continuar desarrollando el
proceso tan necesario hoy día en el que se acentúa una crisis potente en el ser
humano, una crisis que no responde a lo material ni a lo económico; una crisis
del ser, de lo esencial, de identidad. Es urgente dar respuestas a esta situación
que cada día más la vemos canalizarse en acciones de retroceso, de conflictos,
de maldad, en conductas ansiosas por llenar el vacío que genera dicha crisis.
Esta urgencia nos llama, activa la alarmar y nuestro sentido
de compromiso social, a trabajar en la estrategia de cómo responder. Hay que
volver la mirada al origen, al ser, al hombre, a través de acciones que acentúen
el valor, grandeza y oportunidad única de la vida. Es por lo que es necesario
plantearnos crear la estructura institucional que soporte el trabajo en función
de esta necesidad. El arte, la cultura, la comunicación son canales fundamentales
en la vida humanan, sin estos no es posible la vida social, son los vínculos por
excelencia. Estos nos brindan un formidable espacio de trabajo con la característica
de siempre ser el sitio de encuentro, de dialogo, al que todos tenemos acceso.
Reconociendo esta gran oportunidad para hacer y la gran
necesidad de que se haga en favor canalizar la crisis en el humano. Hemos planteados
algunos proyectos para encender la chispa y provocar la movilización de la
maquinaria del cambio. Y con ellos nos ponemos la armadura de la esperanza, la
lucha, el sueño, la fe, así como del caballero andante quien tanto nos ha enseñado
a amar, a creer y defender a otros y sobre todo a tener la firme creencia de
que un mundo mejor es posible.

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